Después de tanta maneras y excusas, de tantos aciertos y errores, con el corazón vencido a punto de explotar, supe valorar quien soy yo. A arriesgar, pero no a perderlo todo. A jugar el juego, pero no jugar con el otro. Inevitable es el dolor, esta vez el amor y la tristeza juegan del mismo modo y el mundo conspira contra lo nuestro. De repente vuelves y ganas todo a tu favor, sueltas toda gana de querer ser feliz. Es tan reciproco, pero tan cruel, tan lastimador y humillante. Me llevas a la gloria y de arrastre al infierno. Hoy puedo decir que soy feliz, porque ya te deje ir.. (se acabo lo que se daba)