La vida es un tablero de ajedrez, de noches y días, donde Dios con hombres como piezas juega, mueve aquí y allí, da jaque mate y mata. Y pieza por pieza vuelve a ponerlos en la caja, porque hay un destino para la pieza, para el jugador, para el hombre.. no sé si ese destino sea bueno, habrá que jugar para saberlo

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